ConsultoríaEn la universidadMarketing educativo

La necesidad del marketing educativo en la gestión de una universidad.

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Las universidades, en particular en las universidades públicas españolas, deberían de disponer de una unidad o servicio de marketing institucional, que teniendo en cuenta los objetivos del plan estratégico del equipo de gobierno de las mismas, integre y/o coordine cualquier actividad que tenga que ver, en mayor o menor medida, con el marketing de la universidad, pero que actualmente se desarrolla en gran medida de forma dispersa y no experta, desde los distintos departamentos, facultades, institutos, fundaciones, etc. de cada universidad (ej. el anuncio de un nuevo máster, el cartel del nuevo doctorado, etc.).

El marketing educativo de una universidad, que busque la satisfacción de todos sus clientes, tanto internos como externos (empezando por los alumnos; pero también los profesores, los proveedores, los padres, la sociedad) y por ende su lealtad (el «quiero que mi hijo también estudie en…», etc.) es una actividad que no cubren y mucho menos de forma coordinada y sistémica, las estructuras organizativas habituales de equipos de gobierno de las universidades públicas, por muy buen trabajo que desarrollen algunas de sus unidades o servicios (por ej. Las unidades de comunicación de las universidades, conocidas generalmente como «gabinetes de comunicación» en su papel de informar y ser nexo de conexión con los medios).

Cuestión pendiente, que las universidades públicas deben de abordar, pienso, más pronto que tarde y más que nunca antes, en un mundo en el que la competencia está cada vez más cerca, a un sólo clic de distancia. Por mucho que la universidad pública lleve ampliando su clientela a públicos nuevos desde hace unos años -centrándonos en los alumnos, más allá del estudiante habitual (por motivos de proximidad geográfica, costes económicos y vínculo afectivo familiar y de amistad)- y esté atendiendo ya a personas mayores (universidad de la experiencia) o a estudiantes extranjeros (cursos de verano de español, etc.), entre otros.

En definitiva, el sector educativo se enfrenta a un mundo más competitivo que nunca por primera vez (veáse, como ejemplo, la capacidad de cualquier alumno en la red de hablar bien o mal de un centro y el alcance que dicha información puede tener). Y sin una buena política de marketing, no hay entidad que pueda sobrevivir en el medio-largo plazo.


Texto adaptado de mi comentario en el debate Ideas básicas sobre marketing educativo, abierto por Javier Muñoz en Linkedin.

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